No todos los regalos se recuerdan de la misma manera. Algunos cumplen su función, se agradecen y poco después pasan a formar parte de un recuerdo más. Otros, sin embargo, dejan una huella mucho más profunda. Y la diferencia casi nunca está en el precio. Tampoco en el tamaño del regalo. Muchas veces está en algo mucho más sencillo: el tiempo y la intención que hay detrás.
